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El vino español mejora en calidad gracias a la exigencia de nuestras gentes

¿Es posible que exista algo que sea más característico de nuestra tierra que el vino? Somos un país que tradicionalmente se ha caracterizado por producir mucho vino y de mucha calidad. Además, los paisajes de muchas de las zonas que componen nuestra geografía se caracterizan por disponer de bastantes hectáreas de vides. Está claro que el vino es una de las grandes referencias de nuestra tierra y que son muchas las personas que disfrutan de caldos como estos. Personas que, por cierto, no solo viven en España puesto que el nuestro también es un país especializado en la exportación de este tipo de productos.

En una noticia que vio la luz en el portal web Vinetur en el verano de 2021 se aclaraba que España acababa de superar a Italia como el primer proveedor mundial de vino. Se trata de un aspecto interesante y que demuestra que estamos haciendo las cosas bien en este sentido en el interior de nuestras fronteras. Ni que decir tiene que este es un sector de gran relevancia dentro de la economía española por los datos de facturación y por la cantidad de gente que vive directa o indirectamente de una actividad como la vinícola.

Además, el sector se ha visto envuelto en buenas noticias en los últimos tiempos. Así las cosas, una noticia de EFE Agro indicaba que el consumo de vino en España creció un 14’2% a lo largo del año 2021, lo cual es un reconocimiento perfecto para el trabajo de todas esas personas que trabajan para conseguir una considerable producción de vino de la más alta calidad. El vino de nuestro país guarda en todas esas personas que trabajan en él uno de sus secretos mejor guardados. Y es que el mimo con el que se desempeñan esas personas es básico para que la ejecución del trabajo sea perfecta y el mejor sabor esté garantizado.

España es una tierra de vinos… y, por tanto, en ella vive mucha gente que aprecia un buen vino y demanda un producto de buena calidad. Nos cuentan desde Bodegas Federico que esa exigencia es más grande que nunca y que es eso, en parte, lo que ha conducido a nuestro país a superar a naciones como Italia y Francia en términos de producción y calidad, algo que no ha sido fácil y que muchas personas consideraban complicado hasta hace no demasiado tiempo.

Los jóvenes se animan cada vez más a consumir vino

Hace algunos años, los datos que encerraba el consumo de vino en España no eran tan positivos como lo son ahora. El principal motivo era que había un sector de la población, el comprendido entre los 18 y los 40 años, que apenas lo consumía. El vino era considerado por muchas personas como una bebida para gente madura y eso nunca ha sido demasiado justo. Por suerte, las cosas han cambiado y, por lo que estamos viendo en los últimos años, la cantidad de personas jóvenes (y que superan los 18 años, claro) a quienes les agrada algún tipo de vino ha crecido.

Ni que decir tiene que un dato como este hace que el futuro de un negocio como del que estamos hablando sea mucho más que prometedor. Las cifras que se están manejando de un tiempo a esta parte acompañan en este análisis y lo cierto es que, aunque no vaya a ser fácil puesto que la competencia con otros países sigue siendo bastante alta, creemos que España va a seguir manteniéndose en lo más alto en términos de producción y calidad del vino de aquí a corto y medio plazo.

Empresas más solventes

Todo lo que hemos venido comentando hasta ahora está haciendo posible que las empresas relacionadas con el negocio vinícola sean cada vez más solventes. Y eso solo puede traer buenas noticias para el sector. Gracias a esto, muchas de ellas están encontrando la manera de mecanizar trabajos, abaratar costes y digitalizarse, cuestiones que son básicas ya no solo para proporcionar un buen vino, sino también para darse a conocer en entornos en los que quizá antes no eran tan valoradas. ¿A dónde nos lleva todo esto? Sin duda alguna, al más sólido de los progresos.

El vino va a seguir siendo un producto de referencia dentro de la gastronomía española, así todo lo que conduzca a su mayor desarrollo en cualquiera de sus sentidos nos va a venir de perlas. Hay que poner todos los medios posibles para conseguir que ese desarrollo sea tan efectivo como lo viene siendo hasta ahora. Hablamos de una de las grandes referencias ya no solo de la gastronomía, sino de la economía española. Y todo lo que no sea incentivarla, mimarla y protegerla, va en contra de nuestros intereses.

 

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