Brackets a los cuarenta. ¿Y por qué no?

Brackets a los cuarenta. ¿Y por qué no?

Éramos cuatro hermanas (yo soy la del medio), y sólo mi padre trabajaba fuera ya que mi madre se quedaba en casa para cuidar de mi abuela paterna –que por aquel entonces vivía con nosotros– y de la familia. Eran otros tiempos… En fin, todo ello para deciros que mis padres al tener escasos medios económicos no se podían permitir “gastos innecesarios o locuras”. Y los de ortodoncia para ellos formaban parte de este tipo de gastos. Con lo cual, he decidido a mis cuarenta años pasados acudir a Caredent, una prestigiosa pero asequible clínica dental ubicada en la calle Zapateros de Albacete, para por fin realizar mi sueño, a saber, el de ponerme unos brackets para igualar la posición de mis dientes y lucir una bonita y sana dentadura, al igual que cualquier famosa de la televisión o cine… ¡Porque yo también lo valgo!

¿Tiene sentido someterse a un tratamiento de ortodoncia a esa edad?

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Para una gran mayoría de personas que decidas ponerte un aparato dental pasados los cuarenta le parece extraño por no decir una idiotez o una decisión sin sentido. ¡A ver por qué! Los cuarenta de hoy en día son los veinte o treinta de antaño. Además, lo de someterse a un tratamiento de ortodoncia no tiene nada que ver con la edad sino con la buena salud bucal o por razones estéticas. Hay que reconocer que gracias a personas como la reina Letizia, o al jugador de baloncesto Pau Gassol, o también al celebérrimo actor estadunidense Tom Cruise, quienes han llevado aparatos dentales, lo de someterse a este tipo de tratamiento considerado en el pasado propio para niños o adolescentes, se ha vuelto en la actualidad de lo más normal e incluso se ha banalizado. Pues, son cada vez más los adultos que apuestan por la ortodoncia. De pequeña no pude someterme a dicho tratamiento porque mis padres carecían de los medios económicos suficientes para ello, cuando siempre estuve acomplejada por mis colmillos que me hacían una dentadura a la vampiro, así como por mis incisivos frontales torcidos de los que a menudo mis hermanas y amigos se burlaban. Aprendí con el tiempo sin embargo a “aceptarlos” o por lo menos a vivir con ese defecto físico que odiaba pero con el que no tenía más remedio que convivir… Entonces, a día de hoy, cuando mi situación financiera por fin me lo permite, y cuando me siento preparada psicológicamente para someterme a una ortodoncia ¡no voy a retroceder en mi decisión! De hecho, ya tengo cita con el odontólogo de la clínica para que me hagan un diagnóstico y vean qué tipo de tratamiento es el más adecuado para mí…

Tipos de tratamientos de ortodoncia

Tal y como me lo han explicado en la Clínica Caredent de Albacete, la técnica empleada en los tratamientos de ortodoncia consiste en la aplicación de fuerzas que ayudan a colocar los dientes en su posición correcta. Los aparatos pueden ser fijos o removibles. En el caso de los removibles, la ventaja es que éstos pueden ser retirados y colocados por el propio paciente, aunque hay que saber que para obtener el resultado deseado éstos sólo deben ser retirados a la hora de comer y llevados puestos el resto del tiempo. En el caso de los brackets o aparatos fijos, hay que especificar que existen de dos tipos: los que van situados en la cara externa del diente y que por ello son visibles, y los que van por la parte interna del diente, que son ellos totalmente invisibles. Una vez subrayado estas diferencias en ambos tratamientos, sólo queda añadir que no se puede decir que uno sea mejor que el otro, puesto que cada uno tiene sus propias características que lo harán más adecuado para tal paciente y no para otro, dependiendo de la edad, del historial, de las condiciones sociales y económicas de la persona.

Personalmente, a mí lo de llevar brackets pasados los cuarenta no me molesta en absoluto. Me parece incluso gracioso… Y bueno, lo que opinen los demás me da igual. Mi único deseo es el de poder por fin sentirme bien conmigo misma y sonreírle a la vida…