¡Voy a abrir mi tienda de ropa infantil!

¡Voy a abrir mi tienda de ropa infantil!

Un día me dije: “A ver Marta… Llevas en paro no sé cuánto tiempo u ocupando siempre puestos precarios y que no corresponden para nada a tu formación académica de Dirección de Empresas. ¿A ti qué te gusta? ¿Eh? Los niños y la moda… ¿Verdad? ¿Entonces por qué no te lanzas ya de una vez?”. Y pensé que mi vocecita interior tenía toda la razón del mundo… ¿A qué esperaba efectivamente? Dentro de unos meses cumpliría los cuarenta, no tenía ni pareja ni hijos (¡pues sí! ¡Te pueden gustar los niños sin necesariamente ser tú misma mamá!), ya era hora de dedicarme por fin a lo que me gustaba. Conocía algún que otro proveedor de ropa ya que estuve un tiempo trabajando para una marca muy conocida de ropa infantil y juvenil, y una de mis primas tenía también su propia tienda. Con lo cual, poco me costaría informarme acerca de todo este tipo de cosas para saber todos los truquillos del mundillo de la moda y de la ropa. Así pues, tras un tiempo, el nombre que más veces escuché fue el del Grupo Reprepol, un distribuidor de ropa infantil que llevaba muchísimos años ofreciendo los mejores productos a sus clientes, y ofertando como mayorista sus artículos de puericultura, de moda para niños de cero a catorce años, así como todo tipo de complementos: calzado, accesorios, peluches, etcétera.

Pasos a seguir para abrir tu propio negocio

Una vez que la idea fue tomando forma en mi mente e imponiéndose cada vez con más fuerza, decidí que tenía que pensar ahora en lo fundamental y verdaderamente importante para mí y para que mi negocio fuera rentable y funcionara. ¿Qué quería ofrecer? ¿Sólo ropa o también artículos relacionados con el mundo de los niños? Con ello, tenía que reflexionar sobre la zona donde implantar mi tienda. Dónde quería yo abrirla: ¿en una gran, mediana, pequeña ciudad o en un pueblo? Si eligiera mi propia ciudad, ¿qué sitio sería el idóneo para mi comercio? Asimismo, tenía que averiguar los requisitos y autorizaciones legales (licencias, impuestos, normas, etcétera) para su apertura. Al día siguiente decidí que iría al ayuntamiento para solicitar todas las informaciones acerca de ello. También pondría anuncios en diversos portales y lugares de mi ciudad muy frecuentados especificando que estaba buscando un local para un futuro negocio de ropa y que fueran haciéndome propuestas. ¿Cuántos metros cuadrados me harían falta? ¿Qué requisitos debería éste cumplir? El proyecto iba creciendo…

La verdad es que en el Ayuntamiento me informaron bastante rápidamente sobre los pasos a seguir y requisitos por cumplir. En cuanto al local, me llegaron de los distintos portales de anuncios, así como de los lugares claves de mi ciudad, varias ofertas que decidí estudiar detenidamente. Después de haber apartado algunas propuestas, opté por fin por ir a ver los locales en cuestión. Una de ellas me llamó particularmente la atención. Llamé a la persona y fijamos fecha y hora para visitar el local. Vi tres o cuatros, pero debo reconocer que el primer local fue el que más me gustó y el que más me pareció corresponder a mis necesidades. Pues, estaba en una calle ancha muy frecuentada ya que al lado había una escuela primaria y varias tiendas de alimentación así como un salón de té. Además el local era amplio y luminoso y de precio estaba bastante bien. La suerte estaba echada…

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Últimos detalles…

 Ahora bien… ¿Qué nombre le podría dar a mi tienda o seguiría ésta bajo la apelación del proveedor Grupo Reprepol? Hum… ¡No! Tenía que buscar uno que se adaptara a los gustos y necesidades de “mi” cliente, a saber uno relacionado con el mundo de los niños. También que mi negocio tuviera su propio logotipo y eslogan me pareció importante… Tenía que seguir pensándomelo bien y pedirle ayuda o consejo a alguna agencia de marketing para estos últimos detalles. Asimismo, promocionar mi tienda y organizar su inauguración antes de su apertura formaría parte del plan. Para ello, debería invitar a mis familiares, amigos, antiguos colegas, proveedores y personalidades de mi localidad… ¡Cuántas cosas pero cuánta emoción!

De ello, ha pasado un tiempo. Mañana inauguro mi tienda. ¡Tengo unos nervios! Pero estoy satisfecha del resultado y la gran mayoría de las personas invitadas al evento han confirmado su asistencia. ¿Cómo la he llamado? “En el país de las miles maravillas”…