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Gastronomía y salud oral, inseparables

Por la boca muere el pez. En realidad, cualquier ser vivo que se alimente por este medio. La boca es la puerta de entrada al organismo y, de ahí que lo que ingerimos tenga extrema importancia. No solo para el cuidado de la salud en general, la alimentación, influye de forma directa en la salud bucodental. Esta realidad, no impide que se pueda disfrutar de una buena gastronomía. Al contrario, si tenemos en cuenta algunas pautas y recomendaciones al respecto, el disfrute de un buen plato, será mayor.

Las células del cuerpo necesitan un aporte constante de nutrientes. Lo mismo sucede con las células que componen la cavidad oral. Para que se mantengan sanas y sean capaces de realizar su función como corresponde, la nutrición es esencial. Llevar una dieta sana, variada y equilibrada, influye de forma directa en la composición de la microbiota oral, lo que hace que, unida a una buena higiene oral, la salud bucodental se vea favorecida, a lo largo de toda la vida.

Existe una estrecha relación entre salud oral y nutrición. La salud nutricional necesita mantener una provisión adecuada de vitaminas, minerales, fibra, agua, carbohidratos, proteínas, grasas y otros micronutrientes para las células y el resto de órganos, con objeto de que se mantenga la vida. Por lo que la asociación entre la nutrición y las condiciones que afectan a la salud oral, tienen diversos factores relacionados.

De hecho, la desnutrición puede influir de forma directa en el crecimiento maxilofacial, las enfermedades dentales, la mucosa oral o incluso, propiciar el cáncer oral. Del mismo modo que, una mala salud bucodental, puede afectar a la ingesta de alimentos, degradando el estado nutricional del organismo. Con lo que resulta evidente que las enfermedades dentales afectan a la calidad de vida. Por lo tanto, identificar y manejar ciertas condiciones de la salud oral y los problemas ligados a la nutrición, resulta esencial para mejorar la salud y la calidad de vida en general.

Nutrición, clave para una buena salud dental

La gastronomía supone llevar la nutrición al máximo nivel. Disfrutar de la buena cocina no riñe con la salud, ni mucho menos con la salud bucodental. Siempre y cuando, los platos elegidos, combinen los alimentos y nutrientes de la forma adecuada. Como nos explican los profesionales de la salud dental de Mesiodens, los tejidos que conforman la cavidad oral, necesitan un aporte continuo de nutrientes, para su correcto funcionamiento. Una dieta equilibrada, proporciona las proteínas que reparan los tejidos o los minerales que protegen el esmalte. Si la alimentación es deficiente, debido a la falta de nutrientes o a la ingesta de alimentos poco saludables, es posible que se produzcan complicaciones, como puede ser un esmalte dental débil, inflamación, enfermedad periodontal o caries.

Teniendo en cuenta, además, que, la boca es el primer paso dentro del proceso digestivo. Dientes, encías y saliva, hacen posible que podamos masticar como es debido, sobre todo cuando se trata de frutas, verduras y carnes. El primer paso por la boca, es fundamental para que la digestión y absorción de los nutrientes en el tracto digestivo, resulte más fácil. Sin una buena nutrición, las piezas dentales, sufren daños, llegando incluso, a la pérdida de las mismas. Esto afecta de forma directa en la absorción de los nutrientes, entrando en un círculo vicioso que conlleva un declive en la salud general y bucal.

Conocer la función de los nutrientes, resulta indispensable para poder llevar una dieta equilibrada y poder disfrutar de la gastronomía cuando sea necesario. Destacaremos nutrientes como el calcio y el fósforo, que fortalecen el esmalte dental y los huesos maxilares; la vitamina D que facilita la absorción de los anteriores; el hierro y el zinc que refuerzan el sistema inmunológico y previenen las infecciones en la boca; y el flúor que previene la desmineralización del esmalte y la caries.

A medida que envejecemos, perder dientes debido a la caries o enfermedades periodontales, resulta bastante común. Tanto como la aparición de xerostomía o sensibilidad dental. Resulta muy frecuente utilizar prótesis inadecuadas, lo que conlleva recurrir a dietas más blandas que pueden no cubrir todas las necesidades nutricionales. También se tiende a perder el sentido del gusto o tener menos apetito, aumentando el riesgo de desnutrición. Estos factores, acompañan al envejecimiento de forma natural, lo que supone un añadido en complejidad a la hora de mantener un buen cuidado de la salud bucodental, convirtiendo aspectos como la nutrición, en un factor más importante, durante esta etapa de la vida.

Microbiota, malnutrición y remedios

Aunque no los vemos, la boca alberga en su interior miles de bacterias. Muchas de ellas, son buenas y beneficiosas para el organismo, otras son patógenas. Su equilibrio depende en gran medida de que llevemos una alimentación saludable y adecuada, además de mantener una buena higiene oral. Llevar una alimentación basada en el consumo de azúcares simples y productos procesados, favorece el crecimiento de las bacterias patógenas. Las responsables de caries, halitosis o enfermedades periodontales.

Optar por una dieta equilibrada en la que las verduras, la fruta y la fibra, tengan protagonismo, favorece el desarrollo de una microbiota oral saludable y preparada para proteger de las infecciones, manteniendo el pH estable. Cada vez que ingerimos algún alimento o bebida, este pH, cambia temporalmente. En función del alimento ingerido, se puede crear un ambiente más ácido (azúcar y alimentos procesados), facilitando la desmineralización del esmalte e incrementando, el riesgo de erosión dental.

En la misma línea, una microbiota oral desequilibrada y la inflamación crónica de las encías, se vinculan con problemas que afectan a todo el cuerpo, como la malnutrición o algunas enfermedades crónicas, como la diabetes o la hipertensión, incluyendo el deterioro cognitivo.

Hablar de desnutrición es hablar de falta de nutrientes esenciales para el organismo y puede manifestarse de diversas formas:

  • Desnutrición primaria, cuando una persona no ingiere alimentos suficientes.
  • Desnutrición secundaria, cuando el cuerpo no es capaz de absorber bien los nutrientes, debido a una afección digestiva o metabólica.
  • Malnutrición por exceso, cuando existe un consumo excesivo de calorías, procedente de alimentos poco nutritivos.

Estos tipos de malnutrición, pueden desencadenar afecciones orales, siendo la más común y conocida, la caries, producida a consecuencia de la desmineralización del diente a consecuencia de los ácidos, producidos por las bacterias que fermentan los azúcares de la dieta. Este riesgo se incrementa con el consumo frecuente de azúcar entre comidas.

Por otro lado, el déficit de vitamina C, calcio o hierro, está asociado con enfermedades de las encías, en tanto que, unos niveles bajos de vitamina B12, ácido fólico y zinc, se relacionan con las aftas bucales o la estomatitis aftosa recurrente (EAR).

En consecuencia, conviene cuidar la salud bucodental, no solo con una buena y adecuada higiene oral, la nutrición adecuada es esencial. Tanto como acudir al odontólogo cuando sea necesario.

Dentro de una nutrición adecuada, se aconseja evitar el consumo de azúcares libres, limitar la frecuencia de las comidas y mantener la hidratación de la cavidad oral. En la dieta se deben incluir alimentos ricos en calcio, fosforo y vitaminas D y C, como los lácteos, la verdura de hoja verde y los cítricos, junto con alimentos crujientes y ricos en fibra. Todo lo que un buen chef, necesita para crear una carta gastronómica saludable. Estos alimentos ayudan a estimular la producción de saliva, limpiar la superficie dental y mejorar la salud del sistema estomatognático.

Seguir estas pautas es esencial para mantener una buena salud bucodental y general. Acudir al dentista de forma periódica, ayuda a que las posibles complicaciones se detecten y puedan ser tratadas a tiempo y de forma personalizada. Sea a través de una limpieza profesional o un tratamiento más específico o reforzando los hábitos de higiene. Con un enfoque multidisciplinar en el que participen nutricionistas y otros profesionales, se pueden identificar los posibles riesgos a nivel nutricional, adaptando la dieta a cada paciente, diseñando unas pautas alimentarias adaptadas a cada etapa y momento de la vida.

Teniendo presente cómo actúa cada nutriente en nuestro organismo, la cantidad necesaria de cada uno y algunos aspectos básicos de nutrición, resulta muy sencillo, acudir a un restaurante, pedir la carta y saber cuáles son los platos gastronómicos adecuados a nivel nutricional. De hecho, la mayoría de los cocineros y grandes chef, tienen en cuenta la calidad nutricional de los platos que sirven. Quienes no los conocen, son los comensales.

De manera que, gastronomía y salud oral caminan de la mano. Nada como disfrutar de un buen menú, nutricionalmente adecuado para mantener satisfecho al organismo y al paladar. Lo que si riñe con la salud oral y general, es la comida rápida. No pasa nada por consumir de vez en cuando una hamburguesa o pizza, o cualquier plato de esta categoría, sin embargo, a la hora de comer fuera de casa, la mejor opción, siempre será un restaurante con menú o platos más elaborados.

En definitiva, conocer los alimentos y saber lo que ingerimos, hace posible que podamos disfrutar de la buena gastronomía y la cocina más saludable, ayudando a que nuestra salud bucodental, sea buena. Sin olvidar la importancia de mantener una buena higiene bucal.

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