Limpieza Dental: Indispensable para una salud bucal óptima

Limpieza Dental: Indispensable para una salud bucal óptima

La salud bucal es prioritaria para que estemos sanos a nivel general. Muchas enfermedades pueden evitarse con una salud bucal óptima, por lo cual, debe estar en un lugar muy alto a la hora de definir las prioridades en lo que a salud se refiere.

Una de las razones por las cuales la mayoría de las personas prefiere una relación lejana con los odontólogos, es el miedo a los mismos, y a sus instrumentos que asustan hasta al más valiente. Pero la verdad es que tan importante es tener un odontólogo de cabecera, como lo es tener un médico general.

Si bien es cierto que mucha de la responsabilidad de la salud bucal es individual y cada persona debe hacerse cargo de ella, también es cierto que hay procedimientos regulares que un odontólogo debe realizar, puesto que en casa no tenemos ni los instrumentos ni los materiales para hacerlo de la forma correcta.

La salud es mucho más que lavarnos los dientes un par de veces al día, usar hilo dental y enjuague bucal -que son cosas que sin duda debemos hacer-, el detalle aquí es si lo estamos haciendo de la forma correcta, porque de nada sirve hacerlo, si lo estamos haciendo mal.

Partiendo de allí, lo principal es conocer la forma correcta del cepillado, por lo cual compartimos algunos de los consejos que nos dieron nuestros amigos de Clinica Dental CBlanco, quienes nos cuentan la técnica adecuada del cepillado de dientes:

  • Coloque el cepillo de dientes formando un ángulo de 45° con las encías.
  • Mueva el cepillo adelante y atrás suavemente con movimientos cortos que cubran los dientes por completo.
  • Cepille los dientes por las superficies exteriores, las interiores y las de masticar.
  • Para limpiar las superficies interiores de los dientes frontales, incline el cepillo en sentido vertical y realice varios movimientos arriba y abajo.
  • Cepille la lengua para eliminar las bacterias y mantener el aliento fresco.

Por supuesto, cepillarse los dientes es sólo una parte de un cuidado bucal rutinario completo. También debe asegurarse de:

  • Cepillarse los dientes dos o tres veces al día con un cepillo de cerdas suaves. El tamaño y la forma del cepillo deben adaptarse a su boca y permitirle llegar a todas las zonas con facilidad.
  • Sustituir el cepillo de dientes cada tres o cuatro meses, o antes si se las cerdas se desgastan. Un cepillo de dientes desgastado no servirá para limpiar los dientes.
  • Limpiarse entre los dientes a diario con seda dental o un limpiador interdental. Las bacterias que causan la caries sobreviven entre los dientes, allí donde las cerdas del cepillo no llegan. Esto ayuda a eliminar la placa y las partículas de alimentos de entre los dientes y bajo la línea de las encías.
  • Siga una dieta equilibrada.
  • Visite al dentista frecuentemente para limpiezas y chequeos bucales profesionales.

Esas son las responsabilidades propias de cada individuo a la hora de prevenir enfermedades bucales, anteriormente hicimos mención a los procedimientos que deben hacer los odontólogos, y uno de los más sencillos aunque muy importante, es la limpieza dental.

Limpieza bucodental

Las limpiezas dentales o limpieza bucodental, son un procedimiento que tiene como principal objetivo la prevención de enfermedades. No solo elimina manchas y placa de nuestra boca, sino que es el único método para la eliminación del sarro, esa placa bacteriana de color amarillento que se acumula, endurece y adhiere con fuerza y rapidez en nuestra boca. ¿Por qué es tan importante eliminarlo? Porque nuestro sistema inmunitario lo considera como un cuerpo extraño y trata de combatirlo causándonos inflamaciones y sangrado, en los peores casos, puede derivar en gingivitis o enfermedad periodontal y otras enfermedades que no pensaríamos que están relacionadas con la higiene dental, como cardiovasculares o complicaciones de la diabetes.

Existen dos tipos de limpieza, las básicas y las profundas, ambas tienen sus particularidades, además de sus ventajas acá, comentamos cada una de ellas:

Limpieza Básica:

Se recomienda altamente que los dentistas les sugieran a sus pacientes que se hagan una limpieza básica cada seis meses. Lo ideal, es que dependiendo de las necesidades, el odontólogo nos informe la frecuencia de la limpieza básica, tomando en cuenta que si el paciente presenta uno o más factores de riesgo que puedan conducir a una enfermedad de las encías, la limpieza básica debe hacerse por lo menos dos veces al año y, en algunos casos, tan frecuentemente como cuatro veces al año.

Limpieza Profunda:

La limpieza profunda se recomienda cuando se da una de dos instancias:

  • Cuando el paciente no ha recibido una limpieza en un lapso considerable de tiempo o tenga un cúmulo de sarro que requiera de una limpieza más rigurosa
  • Cuando el paciente sufre de enfermedad de las encías leve.

Si tu dentista llegase a recomendar una limpieza profunda, es muy importante que la lleves a cabo para prevenir futuras caries y/o el empeoramiento de la enfermedad periodontal ya que ambas razones pueden requerir de un tratamiento más costoso e invasivo, pérdida de dientes e incluso complicaciones de tu salud en general.

La limpieza profunda consiste en un tratamiento con anestesia local que “duerme” la encía y permite limpiar las “bolsas periodontales”, un espacio entre la encía y el diente en donde se acumulan el sarro y las bacterias causantes de la periodontitis. Tras anestesiar la encía, procedemos a limpiar las bolsas mediante distintos tipos de instrumentos manuales y aparatos ultrasónicos que separan el sarro de la raíz y alisan la superficie del diente para dejarla alisada y limpia. La limpieza profunda no es dolorosa y tras el tratamiento se puede llevar una vida normal.

Normalmente, las limpiezas profundas se realizan en varias sesiones de acuerdo a las zonas en que se hayan dividido la boca.

Una vez se han realizado las sesiones de limpieza profunda, es importante esperar de 2 a 4 semanas para evaluar los resultados y comprobar que la enfermedad ha sido erradicada. En un porcentaje bajo de los pacientes, será necesario realizar algún tipo de tratamiento adicional. Son pacientes en donde las bacterias causantes de la enfermedad están tan profundas que las limpiezas profundas mencionadas no son suficientes y, por ello, debemos recurrir a otros tratamientos coadyuvantes.

Ahora, otro procedimiento dental que ayuda a cómo se ve la sonrisa, es el blanqueamiento dental. Este procedimiento va -por lo general- después de las limpiezas dentales, ya que es más estético que cualquier otra cosa. El blanqueamiento dental es un proceso simple. Productos blanqueadores que contienen uno de los dos decolorantes dentales (peróxido de hidrógeno o peróxido de carbamida). Estos blanqueadores rompen las manchas en piezas más pequeñas, lo que hace el color menos concentrado y tus dientes más luminosos.

Cómo los dientes no son del todo blancos, no todos los dientes se pueden blanquear, por lo que es importante que hables con el odontólogo antes de decidir blanquear tus dientes, ya que los blanqueadores podrían no corregir todos los tipos de decoloración. Por ejemplo, los dientes amarillos probablemente se aclaren bien, los dientes marrones podrían no responder tan bien y lo dientes con tonos grises podrían no aclararse en absoluto. El blanqueador no funciona en fundas, carillas, coronas o empastes. Tampoco es eficaz si la causa de la decoloración son medicamentos o una lesión dental.

Estos son algunas de las cosas que hacen que los dientes puedan cambiar su coloración:

  • Comida y Bebida: El café, el té y el vino tinto son algunos de los principales culpables. ¿Qué tienen en común? Pigmentos de color intenso llamados cromógenos que se pegan a la parte blanca, exterior de los dientes (esmalte).
  • Uso de Tabaco: Dos químicos en el tabaco manchan obstinadamente, el alquitrán y nicotina. El alquitrán es naturalmente oscuro. La nicotina incolora hasta que se mezcla con oxígeno, entonces se vuelve amarilla y mancha las superficies.
  • Edad: Bajo la blanca y dura capa exterior de tus dientes (esmalte) hay una zona más blanda llamada dentina. Con el tiempo, esta capa de esmalte exterior se hace más fina con el cepillado y se expone la amarillenta dentina.
  • Trauma: Si te han golpeado la boca, tu diente podría cambiar de color debido a que reacciona a una lesión construyendo más dentina, que es una capa más oscura debajo del esmalte.
  • Medicamentos: El oscurecimiento puede ser un efecto secundario de antihistamínicos, antipsicóticos o medicamentos para la tensión arterial. Los niños pequeños expuestos a antibióticos cuando sus dientes se están formando (en el útero o de bebés) pueden sufrir decoloración de dientes permanentes en una etapa posterior de sus vidas. Quimioterapia y radiación en cuello y cabeza también pueden oscurecer los dientes.

El cuidado de la salud dental, depende en un 80% del individuo, ya que la mejor medicina es la preventiva, de forma que la responsabilidad debe asumirse y respetarse. El dentista debe ser un aliado y debemos confiar en el trabajo que hace, sin esperar que se llegue a situaciones de emergencia. Por suerte, en la actualidad la atención que se le da a la salud bucal, ha crecido muchísimo y la gente pareciera estar mucho más concienciada a lo importante que es tener una salud bucal óptima.