El color, un elemento recurrente para nuestro país y sus empresas

El color, un elemento recurrente para nuestro país y sus empresas

España es la tierra de la alegría, de la felicidad. Hay muchos estudios de reputados psicólogos de todo el mundo que apuntan que la personalidad de la gente de nuestra tierra hace que todo sea mucho más alegre y que en nuestras calles haya más vida que en la de otros países. Es evidente que un aspecto como lo es el climático también tiene mucho que ver con este asunto. Y es que el calor ofrece muchas más facilidades para llevar una vida en la que la felicidad sea plena que el frío. Es una de nuestras grandes ventajas, qué duda cabe.

Si hay algo que va ligado de una manera inexorable a la alegría y la felicidad es, sin ninguna duda, el color. ¿Qué sería de la vida sin color? El color es necesario para afrontar la vida. El color es vida en sí. Y eso nadie lo puede negar. El color es una fuente de sentimientos y una representación de un estado anímico, de una creencia o de cualquier otra cosa que nos podamos imaginar. Desde luego, resulta evidente que sería mucho más difícil enfrentarnos al paso de los días sin que algo tan importante como lo es el color formara parte de nuestras vidas.

¿Cuál es el color preferido de los españoles? Según una noticia que vio la luz en el portal web Marketing Directo, es el azul el color que los españoles más desean, con un 39% del total. En segunda posición se sitúa el color rojo, con un 19%. Finalmente, el tercer escalafón del podio lo completa el verde, con un 12’6%. Son tres colores que tienen la capacidad de llamar la atención y que, si nos damos cuenta, representan sentimientos como la calma y la tranquilidad (azul), la pasión (rojo) y la naturaleza (verde). Valores, a fin de cuentas, inherentes al ser humano.

Otro artículo muy interesante que vio la luz en el portal web del diario La Vanguardia se titula “Dime qué color te gusta y te diré quién eres”, en clara referencia a esos sentimientos que levanta un color en particular. El autor o autora indica que el blanco es el color de las personas organizadas, el amarillo de aquellas a las que les gusta expresar su personalidad, el naranja es el de la gente extrovertida o el rosa, que es de aquellas personas que buscan un amor que sea incondicional.

El color es una de las mejores armas de las que dispone el ser humano para levantar pasiones y sentimientos. Y por eso es una de las herramientas que las empresas usan, en mayor medida, para que la gente identifique su marca. Es así como nos lo cuentan desde Decolor, una entidad encargada de la distribución de pinturas y que ha recibido, en lo que llevamos de año, bastantes pedidos de parte de una buena cantidad de empresas situadas en nuestro país. Y es que los emprendedores que se encuentran al cargo de esas entidades saben de sobra que, sin color, es completamente imposible generar beneficios a día de hoy.

La combinación de colores genera una explosión de sentimientos

Resulta evidente que, si combinamos colores, las posibilidades de triunfar se multiplican. Está claro que hay que saber cómo combinar colores y que hay ciertos tonos que no combinan unos con otros, pero, en general, sí que resulta una buena idea que dos colores compartan superficie. Esto, por ejemplo, se ve muy claro con los equipos deportivos. El azul y grana del Barcelona, el rojo y blanco del Athletic o el Atlético… o el amarillo y negro del Borussia Dortmund, que es simplemente espectacular, son buenos ejemplos de ello.

Lo que está claro es que el color hace mucho más posible que se generen sentimientos de pertenencia. ¿Qué sería de la bandera de un país si no fuera por el color? ¿Representaría de igual manera el sentimiento nacional? Desde luego que no. Y eso todos lo sabemos. El color ha sido importante para el patriotismo desde que empezaron a surgir movimientos patriotas de todo tipo. Es algo que va inherente a ello y que va a seguir así con el paso de los años.

En un país como lo es el nuestro, el color siempre va a ser un amigo. El mejor amigo, de hecho. Todo el mundo que viene a España espera que nuestro país sea una enorme olla de felicidad y de alegría. Pero no solo tiene que serlo, que lo es, sino que también debe procurar parecerlo. Y, en ese cometido, juega una importancia el color que es bastante grande y que nadie en su sano juicio puede negar. Desde luego, siempre recomendaremos su uso porque una vida sin color, desde nuestro punto de vista, es una vida que pierde todo su sentido y toda su alegría.