El jamón, producto estrella de nuestra gastronomía

El jamón, producto estrella de nuestra gastronomía

El jamón es uno de los productos estrella de nuestro país y de nuestra gastronomía, siempre presente en el típico tapeo español, es un producto muy valorado y consumido en todo el territorio nacional, existiendo sobretodo en el sur y suroeste de España, concretamente en Andalucía y Extremadura, grandes dehesas o zonas productoras del riquísimo jamón ibérico, si bien hay que resaltar que el 60% de la producción española corresponde a la zona de Guijuelo en la provincia de Salamanca.

En España contamos con cuatro denominaciones de origen de jamón ibérico, protegidas y reconocidas por el Ministerio de Agricultura y por el Reglamento Europeo nº 510/2006 del Consejo de la Unión Europea, que son:

–       Guijuelo. Concedida en el año 1986, es la más antigua de todas ellas. A esta denominación de origen están adheridos 77 municipios de la zona sureste de provincia de Salamanca, donde la tradición de la cría de cerdos ibéricos por estas tierras se remonta ya al siglo XVI, y donde actualmente se considera que un 65% de la población activa trabaja en alguna de las 173 empresas dedicadas a este sector industrial, lo que unido a un microclima especial de la zona, debido a su altitud y a sus vientos provenientes de la Sierra de Gredos y de Béjar, hacen que sea un lugar excelente para la curación de las carnes.

–       Dehesa de Extremadura. Otorgada en el año 1990, aunque la tradición de la cría del cerdo ibérico criado con bellotas en las grandes dehesas de encinas y alcornoques de Cáceres y Badajoz se remonta a la época de los romanos, actualmente solamente se certifican bajo esta denominación cerdos 100% ibéricos o cerdos con un 75% de raza ibérica.

–       Jamón de Jabugo. Reconocida en el año 1995 con la denominación de origen de Jamón de Huelva, tras varias vicisitudes pasa en el año 2017 a denominarse como Jamón de Jabugo. Su zona de producción se sitúa sobre todo en el norte de la provincia de Huelva, en la zona conocida como la sierra que se extiende por el Parque Natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche. Sus jamones presentan como características una forma alargada y estilizada, además de conservar la pezuña.

–       Los Pedroches. Es la más reciente de las denominaciones de origen de jamón ibérico, estando integrada por 32 municipios del valle de los Pedroches, en el norte de la provincia de Córdoba. Sus piezas proceden de ganado 100% de raza ibérica o de al menos un 75%, en cruzamientos con Duroc y Duroc Jersey.

A la hora de comer un buen jamón, debemos saber que el corte influye mucho en el resultado. El corte debe seguir una dirección fija, hacia la pezuña o hacia abajo, pero no mezclar ambas. Aunque todo depende de los gustos de cada uno, lo aconsejable es que se realicen unos pequeños cortes que nos proporcionen unos trozos no demasiado grandes y lo más delgados posibles.

La mala relación entre el jamón y las ortodoncias

Aunque el jamón es un alimento riquísimo, exquisito y muy saludable no es lo más aconsejable para comer y probablemente lo tengamos incluido en la lista de alimentos a evitar cuando una persona se está realizando un tratamiento de ortodoncia, ya que sus fibras se pueden quedar enganchadas y atrapadas entre los dientes o entre los “brackets”. Esto es lo que probablemente nos aconsejarían en la Clínica dental Carrilet 100 de Hospitalet de Llobregat, donde su equipo de dentistas profesionales, con más de veinte años de experiencia y especializados en una amplia variedad de servicios dentales, tales como restauradores, preventivos y estéticos, les permite realizar tratamientos a pacientes de todas las edades y con todo tipo de necesidades, en unas instalaciones nuevas y adaptadas a las últimas tecnologías, donde disponen de aparatos de última generación y de instrumental renovado y esterilizado constantemente para asegurar la salud bucodental de sus pacientes. Es por ello por lo que mientras tengamos una ortodoncia debemos de buscar otras formas de comer uno de los buenos jamones que existen en nuestro país sin ser de la forma clásica, cortado a cuchillo. Por este motivo trataremos de comprarlo cortado en pequeños taquitos o incluirlo en alguna comida, como en la tortilla, con el fin de que vaya camuflado y no se nos pegue al aparato.